diciembre 12, 2017

Alejandro Magno lloró.

Uno de los más grandes hombres de guerra, conquistador, soldado y estratega; lloró un día delante de todo su ejército. Y lloró desconsoladamente.

 

Pocos hombres han pasado a la historia sólo con su nombre. Entre estos pocos se encuentran: Jesús, Leonardo, Miguel Ángel y Alejandro. Aunque ha habido grandes hombres que han conseguido metas muy altas, tenemos que hacer referencia a su nombre y apellido para que sean identificados. A menos de que mencionemos el apellido “Newton” el nombre de Isaac no nos da ninguna referencia por sí mismo.

 

Aunque la historia se funde con la leyenda, todos hemos escuchado alguna vez de Alejandro Magno, un joven que a muy temprana edad conquistó el mundo conocido en su época. Los griegos creían que el mundo era plano y que había terribles monstruos en el mar, ellos creían que el mundo se limitaba a algunas regiones de Europa, Asia y África.

 

Un día Alejandro Magno lloró y lloró desconsoladamente, lo hizo delante de su ejército y a pesar de que podría parecer una muestra de debilidad, se dice que lloraba porque ya no había otros mundos qué conquistar.

 

“El mundo es muy grande para que todos vivamos en él, pero muy pequeño para un solo hombre” El hambre de conquista y la necesidad de logro, es una característica específica de los seres humanos. Siempre estamos en la búsqueda de un poco más; y esto aplica al dinero, fuerza, poder, velocidad, logros, conocimiento…

 

Alejandro Magno lloró, porque un día subió a una montaña y al ver en todas las direcciones posibles, descubrió que no había otro mundo para conquistar, pero la visión de Alejandro fue muy limitada, porque nunca se atrevió a mirarse a sí mismo.

 

Correr todos los días, te hará descubrir un mundo interior que debes conquistar. En tu interior existen miedos, alegrías, pasiones, sentimientos y muchos recursos más. Estos elementos, te dominan, te conquistan y muchas veces te sabotean. Cuando corres, todo lo que hay en tu interior surge, nuestras más oscuras sombras empiezan a hablar y lo hacen para que te detengas y no te conquistes a ti mismo.

 

Si Alejandro Magno se hubiera dado la oportunidad y en esa montaña se hubiera dado cuenta que él estaba allí, hubiera buscado conquistar su interior. ¿De qué le sirve al hombre conquistar al mundo si pierde su esencia? (Mt 18:26)

 

Puedo asegurarte que cuando corras y lo hagas como una disciplina, podrás llorar de dolor físico, de cansancio, pero también llorarás de alegría cuando llegues a la meta, sabiendo que por lo menos ese día lograste conquistar un poco más de tu interior. Quizá nunca conquistes el mundo entero, pero podrías competir con Alejandro, porque él nunca se conquistó a sí mismo.

 

José A. Laurent

¿Ya despertaste?

A este mundo vine a vencerme.

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